La ciudad no solo es una construcción material, sino también una construcción
simbólica, que vive una constante reinterpretación de sus espacios y significados.
Es el escenario de encuentros con el pasado y la construcción del presente,
es una experiencia de todos los días, una especie de vértigo, una conjugación de
sonidos, lugares, personajes, vivencias, acciones que recrean la dinámica todos
días.
Esta exposición pretende que el espectador construya un dialogo con los sonidos
e imágenes de lo cotidiano, que se reencuentre con la ciudad y sus espacios
de una forma diferente, con la cual el encuentre nuevos matices y significados a
lo cotidiano que a veces se percibe como una rutina en el espacio y una rutina
frágil que ya no sorprende al habitante constructor del espacio.
Hay una relación entre los sujetos y el espacio que habitan, dentro de esa relación
se encuentran procesos de percepción, interpretación, significación, apropiación
e invención que tienen que ver con las necesidades de los diferentes
grupos que se encuentran insertos dentro de la ciudad, como lo es el Tianguis
Cultural del Chopo, la Glorieta de Insurgentes, las bajones traseros del metro,
entre otros se han construido y dotado de significado por parte de los grupos.
En esta exposición retomamos el aspecto del sonido como parte de la atmosfera
de la ciudad, como un lenguaje, producido por los objetos, construcciones,
ambiente, personas, produce reacciones y respuestas a esas provocaciones
sonaras. Aunque los sonidos sean sacados del sitio donde son producidos,
todos somos capaces de reconocerlos e ubicarlos en alguna parte de la ciudad.




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